ANTONIO
Mi primer viaje fue a París, tendría unos 20 años. Tampoco era un niño, pero me sentí como si hubiera conquistado el mundo. 
 
Viajando me he enamorado y hasta desenamorado, he reído, pocas veces he llorado, salvo de emoción, pero sobre todo he aprendido que viajar es mi vida…es la vida.

Viajar...

…nos recuerda que mientras tengamos ganas de aprender, tendremos ganas de vivir.
… borra de un plumazo todos los prejuicios que otros intentan inculcarnos.
…nos permite llegar a aquellos lugares a los que soñábamos ir cuando éramos niños o no tan niños.
…nos coloca personas increíbles a las que conocer en cada esquina.
…nos da fuerzas para entender todo aquello que nos parece incomprensible de los países a los que vamos.
…Nos otorga la convicción de que todo es mucho más sencillo de lo que parece en un principio.
…Nos concede el inmenso placer de despertarnos cada día en un lugar diferente.
…Nos enseña a adaptarnos muy rápido a los cambios, y eso en la vida es mucho más útil que cualquier licenciatura, os lo aseguro.

Y a partir de ahora, nosotros seremos cada día más cómplices de tu aventura.
¡¡¡Abróchate el cinturón, nos vamos a divertir!!!